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Recomendaciones generales sobre nutrición para el paciente oncológico

Las recomendaciones nutricionales para la población general también se incluyen en el paciente oncológico, aunque en esta situación es especialmente importante conseguir una alimentación sana suficiente para afrontar mejor el tratamiento.

Por tanto habrá que prestar más atención a que la energía consumida sea igual o mayor a la gastada. Y que los alimentos ayuden a mejorar los posibles síntomas que puedan aparecer en el transcurso de la enfermedad.

Recomendaciones generales en alimentación para pacientes oncológicos:

  • Alimentación variada, cocinada de forma sencilla (a la plancha, cocida, asada, al vapor, guisos con poca grasa o al microondas), asegurando la ingesta de todos los grupos de alimentos elaborados por la Universidad de Harvard en el apartado anterior.

  • Limitar la carne roja y derivados, ahumados y salazones. La OMS recomienda tomar la carne roja (cerdo, vaca, cordero, caballo, cabra, buey) un máximo de 1-2 veces en semana.

  • Comer en un ambiente agradable, sin prisa, acompañado y en los momentos de mayor apetito.

  • Comer poca cantidad y a menudo, al menos 5-6 veces al día.

  • Evitar alimentos superfluos como la bollería, galletas, cereales refinados o precocinados. Se les llama alimentos superfluos porque aunque aportan bastantes calorías no aportan calidad nutricional, es decir apenas contienen nutrientes saludables como vitaminas, minerales, fibra, proteínas o grasas de calidad.

  • Ingerir poco líquido durante la comida. Si la persona llena su estómago de líquido durante la comida, las digestiones serán más lentas, y además puede afectar a la ingesta disminuyéndola ya que resulta saciante. Sí se puede dar algún sorbo de agua o tomar un vaso pequeño.

  • Evitar las bebidas alcohólicas y refrescos. El alcohol tiene efectos nocivos sobre la salud, y está ampliamente relacionado con diversas enfermedades como varios tipos de cánceres. Los refrescos son alimentos superfluos, y contienen gran cantidad de azúcares libres, por lo que es muy fácil sobrepasar la cantidad de azúcar libre recomendada por la OMS (>5% de la ingesta total), además si contienen gas pueden incrementar las molestias intestinales.

  • Cuidar la presentación del plato. También se come a través de los ojos, así que si la presentación queda bonita en el plato es más probable que despierte el apetito.

  • Evitar los olores procedentes de la cocina en la medida de lo posible. Este punto es recomendable si la persona tiene náuseas, ya que los olores pueden propiciarlas.

  • Dar un breve paseo antes de las comidas principales. El paciente oncológico durante el tratamiento suele experimentar una pérdida del apetito y una astenia generalizada y pasear antes de las comidas puede ayudar a abrir el apetito.

  • Practicar algún ejercicio de fuerza según la condición física es muy recomendable. La pérdida de peso asociada a la masa muscular es muy frecuente en personas con cáncer y está relacionado con un peor pronóstico, por lo que preservar la masa muscular que se tiene es vital para afrontar los diferentes tratamientos.

  • Mantener un IMC saludable, recomendable entre 20 y 25.


Si estás en tratamiento y tienes dudas sobre la alimentación que estás tomando, tienes síntomas que te impiden hacer una vida normal o consideras que puedes mejorar la alimentación, no dudes en llamarnos. Te pondremos en contacto con un/a nutricionista especializado en oncología para que te asesore y trabaje contigo una dieta adaptada a tu tipo de tratamiento y características personales.




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