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La alimentación influye en el desarrollo y tratamiento del cáncer

Actualizado: mar 25

Nos hemos sentado con la Dra Paula Jimenez Fonseca para resolver algunas dudas sobre alimentación y cáncer.

Paula es oncóloga médica del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo desde 2004, especializada en tumores digestivos, tumores endocrinos, nutrición, neutropenia febril y trombosis. Con una amplia experiencia en el tratamiento del cáncer y más de 220 publicaciones en revistas, es autora de los libros "Comer para vencer el cáncer" y "Remedios naturales para síntomas" (Ed. Nobel).


¿Puede una dieta saludable reducir el riesgo de desarrollar un cáncer?

El papel más importante de una dieta saludable está en la prevención, antes de tener un cáncer un estilo de vida saludable ayuda a prevenirlo. El 40% de los canceres se deben a agentes ambientales y, por tanto, a causas evitables. 33% se atribuyen al tabaco, 12% al consumo de alcohol, 9% a una dieta inadecuada y 5% a la obesidad.

Hasta 14 cánceres tienen entre sus factores causales una mala dieta como son el cáncer de: 1) colon y recto, 2) esófago, 3) estómago, 4) vía biliar y vesícula, 5) páncreas, 6) hígado, 7) endometrio, 8) mama, 9) próstata, 10) riñón, 11) tiroides, 12) meninges y los tumores hematológicos, 13) mieloma múltiple y 14) linfoma difuso células B.


¿Existen unos hábitos de vida saludable que puedan prevenir el cáncer?

No se trata solo de seguir una dieta sino de cambiar el hábito y conocer que el beneficio se produce después de años ingiriendo alimentos saludables.

La dieta mediterránea es el prototipo de dieta saludable y se basa en 5 pilares: 1) verduras, 2) frutas, 3) legumbres, 4) cereales y 5) que el aporte de grasas provenga sobre todo de las grasas saludables presentes en el aceite de oliva virgen crudo y el pescado azul cocinado sin rebozar ni freír, al horno o plancha.

Estos alimentos estrella de la dieta se listan en el punto 5 de 12, del código europeo contra el cáncer (enlace: https://cancer-code-europe.iarc.fr/index.php/es/):

- Consuma gran cantidad de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras.

- Limite los alimentos hipercalóricos (ricos en azúcar o grasa) y evite las bebidas azucaradas, bollería industrial y precocinados.

- Evite la carne procesada, mollejas, bacón, salchichas; limite el consumo de carne roja y de alimentos con mucha sal, embutidos.


¿Cómo influyen la obesidad y el sobrepeso en el riesgo de sufrir cáncer?

Uno de cada cuatro españoles padece obesidad que es un factor de riesgo conocido para desarrollar un cáncer y de ahí que en código europeo contra el cáncer la 1ª recomendación es no fumar, la 2ª no beber alcohol y la 3ª, mantener un peso saludable.

La obesidad aumenta hasta en un 50% el riesgo de cáncer de mama y de útero en mujeres postmenopáusicas y de carcinoma de riñón.

La ingesta de bollería industrial y de alimentos procesados bajos en nutrientes y ricos en azucares refinados junto con el sedentarismo es lo que favorece la ganancia de peso. Mientras que la actividad física y la dieta rica en verduras y frutas ayuda a controlar el peso.

Por su parte, las conocidas como “dietas milagro” que se publicitan indicando que con ellas se pierde mucho peso en poco tiempo suelen estar desbalanceadas. Además, algunas suprimen las verduras y frutas para lograr más perdida de agua en la que son ricos estos alimentos y así se pierde peso, pero no tanto grasa.

Estas dietas son en general tan restrictivas que es difícil mantenerlas en el tiempo con el efecto rebote posterior.

La dieta saludable, la mediterránea nos ayudará a adelgazar sin pasar hambre puesto que las verduras, cereales y frutas, base y centro de la alimentación, por su alto contenido en fibra, tienen poder saciante y pocas calorías.


Y una vez el cáncer ya ha aparecido, ¿cómo puede ayudarnos la alimentación? ¿Qué consejos le daría al paciente oncológico al respecto?

Una vez que el cáncer ya ha aparecido el papel de la dieta en su remisión es menor que el papel que tiene en la prevención del cáncer.

Una buena alimentación complementa a los tratamientos del cáncer al contribuir a que el paciente se mantenga fuerte.

Un alimento que no debe faltar en pacientes debilitados o con dificultad para la ingesta es el batido con incluya un yogur, una pieza de fruta, alguna verdura, una cucharadita de aceite. Los purés de verduras, zanahoria, calabaza o calabacin con carne, pescado o huevo son muy socorridos porque permiten mayor aporte de alimentos que los alimentos enteros, se digieren bien y son de fácil ingesta.

El realizar algo de ejercicio físico cada día o los días que el paciente se encuentre mejor ayuda a mantener la musculatura y la vitalidad.

Los zumos naturales, caldos caseros e infusiones favorecen la hidratación y se toleran mejor que el agua sobre todo cuando el paciente siente naúseas o vomita.


Agradecemos la colaboración de la Dra. Jimenez Fonseca por mostrarnos su punto de vista basada en su experiencia y estudios sobre el cáncer y nutrición.




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