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¿Por qué debemos evitar el consumo de bollería industrial?

Actualizado: jun 25

La creación de unos hábitos alimentarios y de actividad física desde la infancia es un factor decisivo para el buen estado de salud, el crecimiento y el desarrollo intelectual y emocional del niño, además para prevenir en la edad adulta las enfermedades crónicas no transmisibles más prevalentes, así como de los factores de riesgo que con ellas se asocian, como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la hipertensión, algún tipo de cánceres, entre otros.


Es en la niñez cuando comienza a establecerse los hábitos alimentarios, consolidándose antes de finalizar la primera década y se modifican muy poco en la edad adulta.


La dieta española, hasta hace unos años, se ha basado en la dieta mediterránea, caracterizada por un consumo elevado de productos vegetales (cereales, frutas, verduras, legumbres y frutos secos), moderado en proteínas animales (con predominio de pescado y aves sobre la carne roja) y como principal fuente de grasa el aceite de oliva. Sin embargo en los últimos años esta dieta se ha modificado como reflejo de la evolución de la sociedad y los cambios en el estilo de vida, siendo los niños los que más han aceptado este nuevo patrón alimentario más hiperproteico, hipercalórico y con un alto contenido graso y bajo en carbohidratos.


El extraordinario progreso de la tecnología de la industria alimentaria, la gran influencia ejercida por la publicidad, la incorporación de la mujer al mercado laboral y una mayor flexibilidad de los padres, entre otros, han repercutido en la incorporación a esta dieta de algunos alimentos ultraprocesados, como los dulces, la bollería industrial y galletas que, por su asequible precio, agradable sabor, textura y gran variedad son muy consumidos, principalmente por los niños, representando una importante contribución calórica en su dieta.

Según los últimos datos facilitados por la Asociación Española de la industria de la panadería, bollería y pastelería (Asemac) y del Panel de consumo en el hogar elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, su producción se ha duplicado en sólo dos décadas y su consumo aumenta cada año. El I Estudio de Salud y Bienestar en la Infancia, (elaborado por el Instituto DKV de la Vida Saludable en colaboración con el Observatorio FAROS del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona), sabemos que un 44% de los niños españoles comen bollería industrial más de tres veces por semana y de ellos el 51% tienen entre 1 y 10 año.


La bollería, la pastelería y las galletas tienen en común algunas características:

  • Poseen una alta cantidad de calorías concentradas en escaso volumen. Aproximadamente 450 kc en los 100 gr.

  • En su gran mayoría están elaborados:

  1. Con aceite de palma, grasas hidrogenadas y trans. Estas grasas para la industria alimentaria tienen la ventaja de un menor coste y que el producto tenga una mayor duración y sabor. Sin embargo aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares por elevar el colesterol y los triglicéridos.

  2. Con harinas refinadas que se someten a un proceso industrial que las transforma en partículas más pequeñas al eliminar parte de los componentes fundamentales de la harina del grano entero, como el salvado y el germen donde se encuentran las vitaminas, minerales y fibra.

La ventaja de las harinas integrales frente a las refinadas es su mayor valor nutricional, ayudar a controlar los niveles de colesterol, glucosa, y producir mayor saciedad

  • Elevado contenido de azúcar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda disminuir el consumo de azúcares libres a lo largo de nuestra vida a menos del 10% de la ingesta calórica diaria y una disminución por debajo del 5% produciría beneficios adicionales para la salud. Unos 7 terrones o 30 gramos, para los adultos y unos 4 terrones o 19 gramos para los niños.

El elevado consumo de los azúcares refinados y simples produce caries dentales, sobrepeso u obesidad, e incrementos en los niveles de insulina en sangre, con el consiguiente riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Además disminuye el cortisol que se produce en el estrés, produciendo una sensación placentera, que nos puede hacer dependientes

El contenido de azúcar de alguno de estos productos es:

- 8 galletas Maria tienen 12 gramos de azúcar es decir 3 terrones de azúcar.

- Las de tipo magdalenas, sobaos o napolitanas de chocolate o crema. Más de 20 gramos de azúcar por cada 100 gramos. Equivalente a 5 terrones.

  • Son pobres en vitaminas, proteínas y minerales excepto la sal que puede causar hipertensión.

La Según la última actualización de la pirámide de la alimentación saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, sitúa a la bollería industrial en su vértice por no ser necesario su consumo y, en caso de hacerlo, que sea de forma ocasional no más de una vez a la semana y de forma moderada.


Recomendaciones en el consumo de bollería industrial
  • No es necesario su consumo y, en caso de hacerlo, que sea de forma ocasional, no más de una vez a la semana.

  • No se les debe ofrecer fuera de las comidas a los niños “inapetentes” (acentuará su pérdida de apetito) ni a los “tragones” (aumentara su desequilibrio dietético y de las patologías asociadas con las que se asocia).

  • El postre habitual será la fruta fresca y no se debe cambiar por la bollería, pastelería o galletas.

  • Siempre será mejor la bollería de elaboración casera con aceite de oliva o girasol, harinas integrales y endulzado con una fruta natural.

  • No se deben tener en casa para evitar tentaciones, ni dejar que sean los niños quien los compren o administren.

  • No se les debe enseñar a asociarlos con premios, celebraciones, ni obligados en los paseos o en la visita a familiares o amigos. Tampoco se deben utilizar como entretenimiento o incentivo.

  • Cuando la compremos, miraremos la composición en su etiqueta. No conviene que contengan aceite de palma o grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas, sino aceite de oliva o girasol, harinas integrales y un bajo contenido en azúcar y sal.

Recordaremos:

- Los niños no deben ingerir al día más de 19 gr, o lo que es lo mismo, 4 terrones de azúcar y 5 mg de sal.

- La creación de unos hábitos alimentarios y de actividad física desde la infancia tiene una gran importancia para ser un niño y adulto sano.





María Esther Pérez Blasco

Pediatra y especialista en nutrición infantil

Autora del "ABC de la alimentación infantil" (Mercurio Editorial).

Colaboradora de Contra el Cáncer Cambia el Guion

www.contraelcancercambiaelguion.org




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